Helena Paz Garro, ¿Morir o vivir?
Alta, delgada, de gran presencia como su madre, con tez blanca y rubia, era una mujer de palabra fácil, cálida y de buen humor; se parecía a sus propios poemas. Helena Paz Garro vivió sus últimos años en una casa de descanso en Cuernavaca donde, sin mayor gloria, pasaba los días en una situación muy precaria, muchas veces recordando su vida errante, la relación con sus padres, su participación en la vida cultural en México, su belleza en la juventud; el amor por sus padres, la admiración y a veces imperaba el dolor. Escribió dos libros. El primero lo publico en España. Dejó un segundo libro inconcluso, donde hablaría de la parte más difícil de su vida: “Memorias”.
Alta, delgada, de gran presencia como su madre, con tez blanca y rubia, era una mujer de palabra fácil, cálida y de buen humor; se parecía a sus propios poemas. Helena Paz Garro vivió sus últimos años en una casa de descanso en Cuernavaca donde, sin mayor gloria, pasaba los días en una situación muy precaria, muchas veces recordando su vida errante, la relación con sus padres, su participación en la vida cultural en México, su belleza en la juventud; el amor por sus padres, la admiración y a veces imperaba el dolor. Escribió dos libros. El primero lo publico en España. Dejó un segundo libro inconcluso, donde hablaría de la parte más difícil de su vida: “Memorias”.